
La tienda de regalos PequeñaBlueBeltz ha abierto recientemente sus puertas en Correría. ::Jesús Andrade
Se ha convertido en el barrio de moda. Donde todos quieren estar. Si hace cuatro años el Casco Viejo experimentaba un preocupante declive en cuanto a su vida económica, ahora le salen pretendientes por doquier. Más de cuarenta proyectos aguardan su turno para hacerse con uno de los locales que aún permanecen vacíos. El problema radica en la falta de presupuesto municipal para adquirir estas lonjas y ofrecerlas a todos los interesados en régimen de alquiler, como se establece en el programa de revitalización económica impulsado desde 2008 por la Agencia de la Ciudad Histórica, Arich.
Una lista de espera variada y atractiva donde el primer puesto lo ocupa un nombre de alcurnia. La del grupo de moda alemán Hugo Boss, que prevé abrir dos tiendas -una de hombre y otra de mujer- en el antiguo restaurante Casa Paco, en Mateo Moraza. La operación, tras meses de contactos, aguarda únicamente a que pueda hacerse efectiva la adquisición del local. Pero si bien es de los más destacados, su caso no es el único.
Sobre la mesa de Carlos Rodríguez de Diego, uno de los artífices de esta iniciativa, se acumulan propuestas como la de una franquicia de comida italiana que ha pedido un local de 350 metros cuadrados, una librería con cata de vinos incluida, una pescadería, una zapatería, una tienda de venta on line, un servicio de arquitectos, un centro auditivo, negocios relacionados con la salud y la estética, una logopedia, una juguetería o un recinto para vender trajes regionales.
Dar respuesta de forma «inmediata» a todas ellas, o al menos a su mayor parte, supondría, en palabras del gerente de la Arich, Gonzalo Arroita, «proporcionar el espaldarazo definitivo a la activación económica del barrio». ¿Cómo lograrlo? Según él, la mejor opción pasaría por adquirir cerca de 2.500 metros cuadrados, lo que traducido significa «entre 40 y 50 locales, aunque algunas peticiones requieren de espacios grandes».
El coste de dicha operación rondaría, en principio, los dos millones de euros, los cuales deberían consignarse en los próximos presupuestos municipales. «El Ayuntamiento adelanta el dinero, que en tres años podría comenzar a recuperar al ejercer los emprendedores su derecho de opción de compra», sostiene.
Continuidad ralentizada
Una cuestión de la que es bien consciente el responsable de Promoción Económica, Fernando Aránguiz, quien se compromete a «seguir con la inversión comercial». El concejal popular reconoce que actualmente solo cuentan «con tres o cuatro lonjas en existencias, quitando las que ya están adjudicadas y aún pendientes de abrir». Sin embargo, y aunque asegura que resulta «fundamental revitalizar el comercio, no sólo por los emprendedores, sino también por los vecinos» confiesa que la crisis actual dificulta las cosas. No obstante, recalca su apuesta «por seguir» con este proyecto -si bien «quizá en menor medida que antes»-, aunque para ello tengan que estudiar otras fórmulas como la posibilidad de recurrir a la vía crediticia.
Lo que sí es seguro es que desde la Arich continuarán subvencionando el acondicionamiento de los locales a través de las ayudas del fondo Urban. Además, ejercen de intermediarios entre los propietarios de algunos locales y los interesados en montar un negocio, facilitando la opción de alquiler entre ambos, aunque sea el emprendedor el que aporte dicha cuantía. Es el caso de tiendas recientemente abiertas como la de interiorismo OPPS, el bar Jatorki o el Nash, que en breve se reabrirá también como bar de día.
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